El Loco Juan Carabina

noviembre 14, 2016

Hace un par de años hice gracias a Marisabel Bor el curso de arreglos corales dictado por el Maestro César Alejando Carrillo. Yo siempre le hablaba a ella y le decía que quería conocerlo… No sé, pero uno a veces intuye cuándo habrá resonancias. Así que ella me apuntó al curso.

De ese taller salieron arreglos que cada alumno hizo. El mío fue un arreglo de una tonada de Simón Díaz con poesía de Aquiles Nazoa: El Loco Juan Carabina. La obra fue dedicada al Maestro Carrillo y su esposa Laura Morales Balza.

Acá les dejo un video de uno de los conciertos del 40 aniversario de la Coral de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela. La obra fue dirigida en esos conciertos por Eduardo Arias quien fuera el anterior director de coro y a quien le agradezco haber aceptado dirigirla: fue un honor.

Pero apartando a El Loco y por sobre todo, de esos talleres salió una amistad que ahora atesoro. Gracias César, gracias Laura por abrirme las puertas de su mundo.

Abrazo.

 

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En algún rincón, hay luz

noviembre 14, 2016

Hace ya dos años asumí la tarea de levantar de sus cenizas al Coro de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Venezuela. Ha sido una tarea enorme; llena de contratiempos materiales y emocionales, pero llena a su vez de momentos plenos.

Poco a poco se ha ido consolidando un grupo de estudiantes de la facultad, la mayoría, otros vienen de otras facultades. Todos unidos por las ganas de salirnos de tanta toxicidad en nuestro ambiente cotidiano. Todos unidos por las ganas de emprender algo. Algunos no habían cantado nunca otros tenían más experiencia… y entre tanta diferencia, la tolerancia, el afecto sincero y la alegría nos equilibra.

Este coro cumplió 40 años el 18 de octubre pasado. Este coro ha sido pilar del movimiento coral en Venezuela. Este coro es baluarte del movimiento coral en la Universidad Central de Venezuela. Hicimos un repertorio modesto, pero tratamos de hacerlo con dignidad y respeto por nosotros y el público. Estos muchachos han asumido para sí mismos el compromiso de sacar adelante la agrupación y el empeño que le ponen contagia. Yo entre tanta desazón he encontrado entre ellos un poco de alegría y calor; les estoy profundamente agradecido.

Pero lo que más me gusta es haber podido crear un espacio donde ellos crecen como seres humanos, un espacio donde todos pueden expresarse libremente, donde abundan las risas y las palabras de aliento, donde no pasa un ensayo en el que alguien no le diga a un compañero: te quiero… estoy orgulloso de eso.

Gracias por estar ahí, por las sonrisas, por la confianza y la paciencia. Por tanto buen ánimo entre tanta adversidad. Gracias por atreverse a ser quienes son y no temer mostrarse. Amar a un ser colectivo, a un coro por ejemplo, es un poco amar nada porque ese ser no es ninguno de sus integrantes y de alguna manera todos lo son.

Sin embargo quiero expresarles a todos y cada uno de los que hoy están:

Yuraní, Génesis, Cristina, Johan, Erick, Frank, Raiza, María Fernanda, Jéssica, Mariangel, Victoria, Noymar, Jesús, Óliver, Juan, Carlos, Leslie y Angélica…

…cuánto los amo.

Nos seguimos leyendo.

Las palabras y su significado son un canal increíble, quizá infinito. Pero hay otros infinitos a los que la palabra no llega. Me he quedado mudo ya mucho tiempo. No puedo hablar de mis pérdidas; no he podido sacar tanto dolor que llevo todo este tiempo.

No he podido hablar de la partida de papá, de la abuela, de madre, de tía Bache… y ahora Héctor. Se me han muerto ya casi todos mis afectos importantes en tan poquito tiempo. Y no me refiero a hablar de ello porque considere que lo que tengo que decir sea particularmente valioso o interesante… simplemente porque han sido y son tan importantes para mí que dejar algo para ellos es lo mínimo que siento debo hacer.

Pero no puedo, aún no.