Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo.
Lo que me gusta de tu sexo es la boca.
Lo que me gusta de tu boca es la lengua.
Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.

Lo insólito de este poema de Cortazar no es su brevedad ni su forma repetitiva cual célula minimalista. Tampoco lo es su erotismo de cuatro palabras efervescentes. Lo insólito es la capacidad de ir entre palabra y palabra y descolocarlas… Cada final de verso está cerca del siguiente pero a la vez a un millón de años luz… y cómo cada palabra lleva del rito más primitivo de repetición o autorepetición, a la máquina más sublime jamás creada por el ser humano.

Hoy resuenas.

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Ella lo tenía y no le importó… un clásico de The Beatles. Todos nos llevamos algo bonito de esto. Gracias Maritere; seguimos en el camino.

;)