En una entrada anterior, comentábamos que la mecánica cuántica no puede predecir el resultado de un experimento específico sino que más bien daba las probalidades de que obtengamos un resultado. En la física clásica no ocurre esto, una teoría clásica da el resultado exacto del experimento. Por supuesto que este era el paradigma de teoría física que se tenía a comienzos del siglo XX y los físicos de la época se preguntaban si el hecho de que la mecánica cuántica no arrojara predicciones exactas sino probabilidades, era un defecto de la teoría o un hecho fundamental de la naturaleza.

Para discutir esto supongamos que medimos la posición de una partícula y encontramos que está en un punto que llamamos A. La pregunta que nos hacemos, por más tonta que parezca es: ¿dónde estaba la partícula justo antes de medir su posición? Podemos dar tres respuestas Lee el resto de esta entrada »

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Tengo

octubre 26, 2010

Tengo un cuerpo al que he negado y que hoy me dice, más que nunca, que está aquí.

Tengo ojos y boca, observan y saborean.

Tengo dos oídos a los que les debo el ser, la música. Hoy podría prescindir de ellos y seguir teniendo música pero no quisiera que ocurriera. La vida se in-forma a través de mi oído.

Tengo dos manos y un dedo que no me obedece, que firman documentos que hieren. Pero aun así puedo hacer maravillas con ellas y llegar a darle a los otros el prodigio de la música y el don de una caricia.

Tengo un corazón que late fuerte, que ha recibido golpes y acaso los seguirá recibiendo. Pero también ha vivido el amor y la alegría de saberse querido. Que tiene pocos afectos, pero a esos pocos los mima. Un corazón que no conoce el odio afortunadamente aunque se moleste con frecuencia. No reniego de ninguno de mis desengaños, sin ellos no estaría escribiendo estas tonterías.

Tengo una mente observadora, torpe para estudiarse a sí misma, que gusta de la simetría y el chiste ingenioso aunque se aleje del cinismo y la ironía. Me ha dado el placer de los libros, de la matemática y de la física; el placer y la agonía de Nietzsche, Borges, Hilbert y Feynman. Guardo la esperanza de algún día conocer algo y tener sabiduría para ayudar a los demás.

Sé que tengo suficiente para levantarme y debo hacerlo. La vida seguirá, la vida sigue… la vida sigue.