Toes across the floor

agosto 29, 2010

Anoche me llegó esta de Blind Melon…

Doesn’t anybody feel
That all these killers should be killed
And all these healers should be healed
So all these beggers can be filled.

Now tell me why am I to lie
If I’m holding firm and feel the right
To lie beside this dog of mine
And let that perverted thought really run through my mind.

I’d scrape my toes across the floor
This days the same as those before
And though inside I’m feeling giddy
Always wrong for never giving myself an uninvaded door.

So now I’ll take a little glue
I’ll put together a new glittered room for you
So I can start sitting so pretty
Instead of sitting here not seein clear
Just sitting here not fittin here
No things ain’t fittin here.

I’ll just lay my head down beside this God of mine
And let that perverted thought burn a hole in my mind
And if I can’t lay my head beside this God of mine
Maybe the hunters dog called god
Could be my friend in time.

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Miles…

agosto 7, 2010

Increíble lo que puede un genio hacer con un blues tradicional de 12 compases, deformarlo (o informarlo) hasta crear… esto: no hay palabras.

No es mi mano, pero así se ve cuando toco

Hace casi diez años (a comienzos del 2001) dejé de tocar guitarra debido a una lesión en la mano derecha. Progresivamente fui perdiendo el control fino de los movimientos; esto hacía imposible realizar hasta los arpegios más sencillos. Vivía en Valencia y visité a todos los médicos, recomendados o no y nada. No había diagnóstico. Luego probé con médicos de la capital y tampoco: traumatólogos, cirujanos de la mano, neurólogos, psiquiatras… la lista es larga. Al tiempo busqué por internet y cuán grande fue mi sorpresa al ver un video de un guitarrista con exactamente el mismo problema que yo… era como si alguien me hubiera filmado en secreto. El chico empezaba a tocar y justo unos instantes después su dedo medio se tensaba de tal manera que le era imposible continuar. Descubrí entonces que se trataba de una distonía focal una enfermedad ocupacional de los músicos más común de lo que yo creía, la misma que le impidió a Schumann seguir tocando el piano. Luego me recomendaron ir con el fisiatra de la Orquesta Sinfónica Venezuela y sin yo comentarle mi sospecha, confirmó el diagnóstico. “No tiene cura” comentó (ya lo había leído en internet) y sólo había un tratamiento experimental con bótox que me negué a practicar por los comentarios tan contradictorios que encontré en la red (pensaba “poner toxina botulínica en mi dedo, eso no puede estar bien”). Y así quedó este capítulo, cerrado desde finales del 2004, sin esperanzas, sobrellevado por el amor a una mujer y el amor a la física. Lee el resto de esta entrada »